textos
«escribo porque, si no, me pudro por dentro» – Federico García Lorca
espantando a los recuerdos
Supongo que te preguntarás por qué en pleno siglo XXI, teniendo la posibilidad de llamarte o incluso grabarte uno de mis larguísimos audios que ya es común entre nosotras, te estoy escribiendo una carta.
recuerdos de otra vida
Sin duda, es aquí, ya he llegado. Éstas son las voces de jóvenes con suerte.
el final de «Big Fish» me cambió la vida
necesito averiguar el día de mi muerte
para ser yo quien organice mi funeral
(me niego a faltar a dicho evento)
la principal desventaja de ser atea (es que nada podrá salvarte)
me encantaría creer en Dios
y concebir la muerte como un viaje
y que el paso por su río sea un paseo
que no esté oscuro, que no haga frío, que no dé miedo
pluriempleada
limpié la suciedad de mis hijos
también la de mi marido, la de mi hermano y la de mi padre
quizá lo que se me dé bien no sea escribir, sino hablar sobre mí misma
quisiera ser poeta con p mayúscula
y poder escribir sobre cualquier cosa:
sobre historias que no me atraviesan
sobre vidas que no he vivido
sobre heridas que no son mías
in the mood for love
nunca sabrán a qué saben sus labios
tampoco la temperatura de sus lenguas
no conocerán la suavidad de sus manos
(o si son ásperas en realidad)
autorretrato
Irremediablemente nostálgica:
escribo cartas a mano,
me niego a dejar de tildar guión
y echo la vista atrás muy a menudo.
un derecho, cien negocios
Un matrimonio compra
una segunda/quinta/octava casa en la playa
que, cuando no la usa,
la alquila a turistas a precio de oro.
cuando tu cuerpo se convierte en un campo de batalla
Dices que estás gorda, no que lo eres. Como si el verbo estar incluyese una especie de esperanza en el cambio, como si el verbo ser implicase un matiz permanente. Dices que estás gorda, no que lo eres, porque piensas que algún día dejarás de estarlo.
206km, un amor, tres muertes, dos años y nueve meses
Pasan los años
y mi vida se ha teñido de un color que aún no existe.
el poema prohibido
intento
tropezarme con unos ojos
que ya no me miran
rozar unas manos
que ya no me tocan
autocuidarse: dos reflexiones y media
Ayer, aprovechando la pequeña libertad que nos otorgan a veces los días festivos, decidí tener una sesión de self-care.
luna creciente
nací bisexual
miedo a la oscuridad
le tengo miedo a la tristeza porque una vez entré en ella y no logré salir en mucho tiempo. es una bala que intento esquivar, una telaraña en la que me esfuerzo no caer, una puerta con la cerradura mohosa al final del pasillo que procuro no abrir.
teoría del color
pasan los días y mi vida se va tiñendo de azul
posesión celestial
me gusta tenerte
porque significa todo menos eso
cuando me miras
cuando me miras, amor
siento que se para el mundo
reescritura de «Hope There’s Someone» de Antony and the Johnsons
¿cuidará alguien de mí cuando me muera?
¿cuidará alguien de mí cuando me vaya?
díptico emocional
llueve aquí dentro
[…]
el sol ha vuelto
última voluntad
que me cierren la boca
tras un último beso
ya es primavera, niña
ya es primavera, niña
ya por fin está aquí
ayer murió el invierno
y mañana es abril
de qué me sirve
de qué me sirve, quisiera saber yo,
todo lo que hago para evitar pensar…