teoría del color

Pasan los días
y mi vida se va tiñendo de azul.
Las olas del mar susurran tu nombre
y las nubes dibujan tu rostro en el cielo.

Y yo,
que siempre preferí los colores cálidos,
que mis pies siempre caminan hacia el horizonte
y mis ojos siempre miran hacia el sol,
estoy cogiéndole el gusto a este cambio de temperatura.

Desde que el azul está en la yema de tus dedos
y -paradójicamente- en el fondo de tus ojos de miel,
la noche, que ya no duele, me guía hasta el fuego de tu pecho.

Y yo, ave migratoria,
que siempre he huido del frío,
que nunca me ha gustado la nieve,
que me da miedo el invierno…
Ahora atravesaría sin pensar un lago helado
si sé que tú serás mi abrigo.

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