un derecho, cien negocios

Un matrimonio compra
una segunda/quinta/octava casa en la playa
que, cuando no la usa,
la alquila a turistas a precio de oro.
Idealista etiqueta varios inmuebles como
“ideal para inversores”.
Una inmobiliaria pide:
contrato de trabajo,
las últimas tres nóminas,
declaración de la renta,
avalista,
un mes de honorarios,
otros dos de fianza.
Un particular cobra en negro.
La otra opción, dice, es subir el alquiler.

(Cien jóvenes ansían el momento de marcharse de casa de sus padres.
Cien adultes pluriempleades comparten piso con
dos, a veces tres, a veces cuatro, personas desconocidas.
Cien viviendas están cada vez más rotas, más pequeñas, más lejos, más caras.
Cien familias son desahuciadas de su hogar.
Cien ancianes se convierten, de pronto, en personas sin techo.
Cien alquileres suben, mientras cien salarios bajan.)

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