textos

«escribo porque, si no, me pudro por dentro» – Federico García Lorca

espantando a los recuerdos

Supongo que te preguntarás por qué en pleno siglo XXI, teniendo la posibilidad de llamarte o incluso grabarte uno de mis larguísimos audios que ya es común entre nosotras, te estoy escribiendo una carta.

pluriempleada

limpié la suciedad de mis hijos
también la de mi marido, la de mi hermano y la de mi padre

in the mood for love

nunca sabrán a qué saben sus labios
tampoco la temperatura de sus lenguas
no conocerán la suavidad de sus manos
(o si son ásperas en realidad)

autorretrato

Irremediablemente nostálgica:
escribo cartas a mano,
me niego a dejar de tildar guión
y echo la vista atrás muy a menudo.

un derecho, cien negocios

Un matrimonio compra
una segunda/quinta/octava casa en la playa
que, cuando no la usa,
la alquila a turistas a precio de oro.

cuando tu cuerpo se convierte en un campo de batalla

Dices que estás gorda, no que lo eres. Como si el verbo estar incluyese una especie de esperanza en el cambio, como si el verbo ser implicase un matiz permanente. Dices que estás gorda, no que lo eres, porque piensas que algún día dejarás de estarlo.

el poema prohibido

intento
tropezarme con unos ojos
que ya no me miran
rozar unas manos
que ya no me tocan

miedo a la oscuridad

le tengo miedo a la tristeza porque una vez entré en ella y no logré salir en mucho tiempo. es una bala que intento esquivar, una telaraña en la que me esfuerzo no caer, una puerta con la cerradura mohosa al final del pasillo que procuro no abrir.

de qué me sirve

de qué me sirve, quisiera saber yo,
todo lo que hago para evitar pensar…

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