¿Cuidará alguien de mí cuando me muera?
¿Quién querrá liberar mi corazón,
dejarlo con cuidado en un rincón,
cuando yo esté cansado y ya no pueda?
¿Cuidará alguien de mí cuando me vaya?
¿Quién querrá sostenerme la cabeza
y acariciarla con delicadeza
cuando solo sea silencio lo que haya?
Al horizonte, fantasmas diviso
justo en el momento de irme a dormir:
¿me abrirán las puertas al paraíso?
Tengo miedo de no poder huir,
me gustaría escapar de este imprevisto.
Dios, ¿dónde estás? Aún no quiero morir.