de qué me sirve

De qué me sirve, quisiera saber yo,
Todo lo que hago para evitar pensar:
Hacer cinco comidas, beber ocho vasos de agua,
Leer algo, escribir poco, ver mucho y jugar,
Hablar con mis amistades, añorar a mi pareja,
Navegar por Internet y animarme a cocinar,
Mantener mi cabeza ocupada cuando aún no se ha ido el sol,

Si cuando este se recoge y llena la noche
Y ya solo la luna y yo quedamos despiertas,
Haciéndonos una fiel mutua compañía,
Y cuidando de las nubes y las estrellas,

Los monstruos comienzan a salir de su escondite
Para perseguirme por todos los rincones de la casa,
Me desafían a una carrera que siempre termino perdiendo,
Pues da igual lo mucho que corra, que ellos nunca se cansan.

¡De qué te sirve, pregúntate,
Niña estúpida, niña ilusa!,
Que el cielo azul sea tu refugio
Y la luz del sol, tu guardián;
Si cuando el resplandor se disipa
Y el cielo, teñido de gris, se transforma en huracán,
Te conviertes en esclava de las sombras…
Tu garganta y tu pecho se llenan de alquitrán.

Deja de huir y aparentar,
Niña ingenua y engreída,
Afronta tus miedos y ponte a llorar,
Pierde la vergüenza, niña, piérdela,
A estas alturas, ¿qué más dará ya?

Ni tú estás tan bien como piensas,
Ni yo estoy tan mal.

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